los machos también lloran (parte 2)

Bueno, vamos a continuar con la 2da parte de “los machos también lloran” espero que la disfruten y si no, me pela el nance!

Madrugada lujuriosa: este acontecimiento se presenta en la mayoría de casos durante las madrugadas, pero no en muchas, se presenta sin aviso y sin consentimiento y hace que cortemos el sueño de una… cuando nos despertamos nos damos cuenta de esa Dura realidad, el amigo se encuentra en los más y mejor… que hijueputa hora para alborotarse! En que momento se le ocurre… ni dormido se le quita a uno lo templón…jajajaja… lo mejor de todo es si uno duerme boca abajo y empieza a hacer movimientos “indebidos”, hasta que se acalambra y los más morbosos pensamientos se vienen a la cabeza (a las 2) jajajajaja

PD: por ahí dice un compa que él sigue con la jugadera y se mueve como si se lo tragara la cama…! Roce maldito, pero que rico…

Lo sentimos, la válvula está obstruida: este desagradable episodio nos ha ocurrido a absolutamente todos los maes, nadie se puede quitar el tiro! Sentimos que ya nos reventamos, no aguantamos un minuto más, tenemos que hacerlo o nos lleva puta: estamos frente al orinal/servicio y no damos cuenta de algo: OH oh… el amigo sigue como soldado saludando al general… que hijueputa desgracia! Como cuesta mear templado… no solo por el esfuerzo físico interno, si no porque también la puntería nos traiciona, entonces acudimos al método contorsionista: a doblar la espalda, a sacar nalgas, y si se puede, ponerse de puntillas, posición infalible para alistar el cañón de disparo pa no dejar rastro en la taza que evidencie la meada del hijueputa templón!

PD: Lo de las puntillas no está científicamente comprobado!

Maldita pubertad: esta es una clásica, se presenta casi siempre en los años del cole, específicamente en plena efervescencia sexual (que palabrilla de domingo), nos encontramos tranquilamente en clases de mate, sociales, español o cualquier otra mierda, viendo a la sabrosa del grupo o a cualquier otra víctima y maquinando los más sucios y promiscuos escenarios de una película porno… cuando de repente se escucha esa maldita voz –“Miguelito”, pase a la pizarra a responder la pregunta 7… ahora si nos llevó la diabla… que hijueputa vida, ahora que putas hacemos? La que una vez fue nuestra mejor amiga de juegos ahora nos traiciona así a lo weiso!.

Como no queda de otra (más de uno pulseó convencer al profe de responder desde el pupitre), nos levantamos como si nos hubiera dado la garrotera, como si un calambre eterno nos pasara por el hueco del culo y ni que decir de la estrategia de las manos en el bolsillo para intentar hacer un efecto de aplaste con el boxer!. Y lo peor de todo es que en nuestra inocente y pervertida mente solo pasa un pensamiento: “creo que nadie se dio cuenta…” ah pecao más negro…!

¿Quién dice que los machos no lloran? Mito respondido!

Ahí se ven…

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