Lunes donde ni las gallinas ponen… creo que los más vivos para estos días son los zapateros que no bretean al inicio de semana… jajajajaja, pero ante pereza diligencia que una vez por semana tenemos que aguantarnos…
Estaba hablando el sábado con los compas, y a petición, hoy el blog será dedicado a los momentos desagradables que implica ser mae… quién dijo que solo las wilas pasan ratos difíciles cada 28 días…? Mentira! Los maes también la vemos peluda en algunos casos…
El chorrito traicionero: en la mayoría de los casos se da en bares o restaurantes, no distingue clase social, tamaño o cualquier otra vara. Típico que cuando ya nos hacen efecto las miloris despeinadas vamos al orinal a echarnos la meada, concluida la ceremonia de descarga procedemos a sacudir al amigo, movimientos precisos pa no pringar a nadie, todo sale bien, nuestro compita se va pa la casa y después de 3 o 4 pasos: ¡nos cagamos en la puta! Ese chorrito caliente que se escapó y que el malparido no se atrevió a salir con la meada y que ahí se secará entre pierna y boxer… salada la wila después… jajajajaja
Los huevos sarnosos: este desagradable episodio ocurre en el 90% de los casos cuando no podemos hacer mucho al respecto… como que los hediondos agarran el momento preciso pa joder en puta… típico en la oficina, colegio, universidad o cualquier otro lugar donde haya una vieja cerca (ojalá hablando con uno) y empieza esa picazón de bolas… mae que despijiada… y entre más piense uno en eso, más pican los hijueputas… pero parece que las viejas saben, porque entre más quiere uno que se jalen más tiempo se quedan… que vida más hijueputa…! Aquí quiero hacer una aclaración: los huevos no se rascan, se PELLIZCAN…
Pa dejarlos un poco picados voy a dividir el blog en 2, así que mañana voy a seguir con la 2 parte de: los machos también lloran.
Ahí se ven…
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